Copy

Viernes de Insight


El newsletter que te entretiene y al mismo tiempo te ayuda a pensar en formas creativas de resolver tus problemas.

Si disfrutas de estos correos, considera la opción de reenviárselos a alguien que los pueda disfrutar también. Si tú lo estás recibiendo reenviado por alguien más, puedes suscribirte a esta lista de correos aquí

La Reflexión de la Semana: 8 creencias comunes que envenenan nuestras mentes


Las creencias que tenemos desde niños son las más difíciles de cambiar.

Tienen años echando raíces en nuestra mente y si por algún motivo llegamos a descubrir que son falsas, normalmente preferimos sufrir antes que modificarlas.

Forman parte importante de nuestra vida.

De quienes somos.

Y de quienes queremos ser.
 
Lastimosamente, en muchos casos dichas creencias son venenosas.

Las mismas que creemos que nos protegen son las que más daño nos hacen.

Las que pensamos que nos ayudarán a alcanzar nuestros sueños son las que nos mantienen soñando en lugar de tomar acción.

Las que nos hacen sentir importantes son las que nos provocan las mayores crisis de identidad.

Y aunque no todas son «malas» , algunas sí lo son, y si no las reconocemos, nos condenamos a nosotros mismos a sufrir en un futuro por no haber hecho este importante trabajo de autoconocimiento. 

8 de las creencias más venenosas que pueden infectar nuestra mente son:

1. Debo complacer a mis padres: posiblemente originada tras tener una infancia donde tus padres no aprobaban nada de lo que hacías o no te daban suficiente atención. Tú no necesitas complacer a nadie (posiblemente, ni siquiera a ti misme), e intentarlo puede llevarte a la perdición.

2. Debo hacer lo que hacen mis amigos: la necesidad de encajar en la sociedad está grabada en nuestra genética porque somos animales sociales. No debemos negar nuestros instintos, pero si por culpa del «qué dirán» dejamos de lado nuestra verdadera personalidad, objetivos, sueños y valores, lento pero seguro nos vamos asegurando un puesto para ser testigos del espectáculo más tenebroso de la existencia humana: el arrepentimiento de ser ancianos y lamentarnos por no habernos arriesgado en nuestra juventud.

3. No merezco que me vaya bien: difícil de identificar. Muchos pensamos que no somos dignos de una buena relación sentimental, una vida abundante, un trabajo que nos satisfaga, o cualquier otra cosa. El problema es que ni siquiera sabemos que pensamos de esa manera, y es por eso que esta es una de las creencias más venenosas que existen. Si eres capaz de reconocerla en ti misme, podrás por fin entender el «por qué» detrás de las situaciones que más sufrimiento te hacen sentir.

4. No soy suficientemente inteligente: muchos nos creemos esta patraña gracias a las escuelas y universidades, que nos enseñan a calificar como «inteligentes» a quienes en realidad son buenos siguiendo normas y organizando su tiempo para estudiar, preparar exposiciones y hacer todo el trabajo que haya que hacer. Lo cierto es que hay muchos tipos de inteligencia y el sistema educativo solo estimula algunas de ellas, así que si crees que eres bruta o bruto, piénsalo dos veces. Es decir, puede que sí lo seas, pero las posibilidades son mucho más bajas de lo que crees. 

5. Soy feo/a: hablando de creencias peligrosas, esta es una especialmente dañina. Volviendo a la idea de que somos «animales sociales», para nosotros los humanos es sumamente importante encajar y gustar a los demás (cosa que no está mal siempre y cuando no nos haga perder nuestra esencia), y ser feos es uno de los principales motivos por los que un grupo de personas puede rechazarnos. Lo bueno es que gran parte de la belleza depende del cariño que le pongamos a nuestro cuerpo (haciendo ejercicio, invirtiendo dinero en ropa que nos haga ver bien, eligiendo un buen corte de cabello, cuidando de nuestra piel, bronceándonos...), así que si te consideras feo, te tengo buenas noticias: lo más posible es que solo seas descuidado. 

(Nota: este tema tiene mucha tela que cortar y me encantaría hablar de él en detalle si veo interés de su parte).

6. «Es que yo soy así...»: esta creencia normalmente aparece cuando nos rodeamos de gente que utiliza esta excusa para no esforzarse. Si, por ejemplo, no eres bueno en los negocios, es fácil decir que tu falta de éxito es «parte de tu personalidad» y difícil decir que no estás haciendo el esfuerzo que hace falta porque eres adicto a los videojuegos, la marihuana o la fiesta. La realidad es que las personas podemos progresar en cada aspecto de nuestras vidas mucho más de lo que creemos, y el decir que no podemos porque «no somos así» solo debería ser válido en escenarios negativos, como «yo no robo porque yo no soy así», «yo no miento porque yo no soy así», o «yo no monto cachos porque yo no soy así».

7. «Es que yo soy muy procrastinador/flojo/lambusio...»: relacionada con la anterior, nosotros no «somos» por naturaleza procrastinadores, comelones, adictos o demasiado ocupados para hacer lo que deberíamos hacer. Estas características son producto de nuestro estilo de vida y nosotros tenemos el control sobre ellas.

Nuestros hábitos, el contenido que consumimos, la gente de la que nos rodeamos y el ambiente en el que nos desenvolvemos nos hacen procrastinadores, no algún defecto de nacimiento ni mala suerte en la lotería de las personalidades. 

Y hablando de mala suerte...

8. «A mí todo me sale mal»: es fácil «caernos a paja» y creemos que alguna providencia como Dios, el destino o la suerte conspiran para que todo nos salga mal. La realidad es que la suerte es un juego donde el que está preparado puede aprovecharla, mientras que el que no, está condenado a sufrirla. Es por eso que tantos reguetoneros y raperos usan la frase «que raro que me digan suertudo porque mientras más trabajo, más suerte tengo». Tienen razón. No es que tengan más suerte que los demás, es que cuando las fortuitas oportunidades que la vida pone frente a (todos) nosotros aparecen ante ellos, los encuentran trabajando y listos para aprovecharlas, no sentados en sus sofás quejándose porque «nadie los descubre» o porque «el mundo no los comprende».

•   •   •

Revisa tu mente. ¿Cuál de estas creencias forman parte de tu vida actualmente? ¿Cuáles formaron parte de tu vida en un pasado y poco a poco has podido superar gracias a haberlas descubierto?

Personalmente, las que más me han afectado son la 3 (debo hacer lo que hacen mis amigos), que por mucho tiempo me impidió mostrarme cómo era en redes sociales por miedo a lo que otras personas pudieran decir, y la 6 (es que yo no soy así), que por más de un año me negó la oportunidad de monetizar mi trabajo como escritor porque, supuestamente, «yo no lo hacía por ganar dinero» sino por amor al arte. 

Gracias a Dios un libro que leí me hizo cambiar de opinión con respecto a esta última. Tras leerlo entendí que la única forma de ser un mejor escritor era ganando dinero para financiar mi trabajo.

Básico, pero me costó entenderlo.

Actualmente lucho contra otras creencias, pero el saber que están ahí me permite identificarlas, comprender lo que quieren decirme y trabajar para utilizarlas a mi favor en lugar de luchar contra ellas.

No es tarea sencilla, mas si valiosa (valiosísima) y está explicada en detalle en el artículo Cómo liberarte de los pensamientos que te atormentan en 5 pasos.

¿Cuál de estas creencias te trae problemas?

¿Cuál es tu plan para enfrentarlas?

Envíame tu respuesta respondiendo a este correo.

Feliz viernes.

Alex.



 


 
(Nota: si te gustó este correo, considera la opción de reenviárselo a alguien que también lo pueda disfrutar. Si tú lo estás recibiendo reenviado por alguien más, puedes suscribirte a esta lista de correos aquí).
Twitter
Facebook
Website
Copyright © 2021 Alejandro Luis, All rights reserved.