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Viernes de Insight


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La Reflexión de la Semana: sin el método del “maestro carpintero”, nunca aprenderás nada 


En el Capítulo I de La revolución de la autoestima, Yohn se encuentra en un lugar oscuro. 

Acaba de encontrar una máquina del futuro que tiene todos los conocimientos que él necesita para dejar de ser un fracasado y, aún así, no lo consigue. 

Lo peor es que esta máquina está dispuesta a decirle todo lo que quiera. No le esconde nada ni le pelea por ser tan maleducado.
 

El problema es que Yohn no sabe escuchar.

En una de sus conversaciones, Jack, la máquina, le explica a Yohn que únicamente tiene dos habilidades: enseñar conocimientos del futuro e inducir estados de «aprendizaje por experiencia».

—¿Y eso qué es?

Le pregunta Yohn con su notable acento venezolano.

A lo que Jack responde:

—No es lo mismo leer un libro de negocios que construir un negocio. La teoría es importante, pero la única forma de que ustedes, los humanos, realmente entiendan algo, es mediante la acción.

Y ahí es cuando las cosas se ponen locas porque, de la nada, uno de los costados de Jack (que es un cubo), se enciende en color verde.

Yohn, que es incrédulo pero ha aprendido a confiar en Jack, pone su mano sobre el costado iluminado de la máquina y entra en un trance sin precedentes. Una alucinación que supera los efectos del LSD, los hongos mágicos y cualquier otra droga psicodélica.

Yohn se siente tan bien durante este trance que, al salir, se pregunta:
 

¡¿Esto es lo que siente la gente que usa heroína?!


Y resulta ser que no.

Jack no lo drogó, sino que envió una corriente eléctrica a su cerebro que híper-estimuló ciertas zonas. 

Al hacerlo, le permitió vivir una experiencia tan convincente que pareció real. Yohn se visualizó millonario, papiado (mamado, tocho) y dedicándose a lo que amaba.

Vivió la vida de sus sueños, y aunque parecieron 20 años, fueron menos de 20 segundos.

—¡¿Qué fue eso?! —le preguntó al cubo.

—Aprendizaje por experiencia —le respondió.

Y luego de una pataleta de Yohn, que estaba loco por volver al trance pero nunca lo logró, Jack consiguió explicarle que la intención de esta alucinación era mostrarle de qué era capaz.
 

No diciéndoselo, sino mostrándoselo. 


Que pudiera verlo con sus propios ojos. Sentirlo. Olerlo. Tocarlo. No fue real, pero, al mismo tiempo, sí lo fue.

Luego le hizo entender que esta es la única forma en la que los humanos aprenden: no solo leyendo biografías y viendo documentales, ya que estas cosas únicamente pueden ayudar hasta cierto punto.

El único método probado y comprobado en el que las personas podemos confiar para aprender algo es el hacerlo por nosotros mismos.
O, en su defecto, comprobar con nuestros sentidos que es real. Que es posible. 

Es por eso que Jack posee la habilidad de enseñar a través de la experiencia.

Y por este mismo motivo, a falta de un cubo del futuro, es tan importante dar pasos hacia adelante por muy pequeños que puedan ser: porque a medida que avanzas, el camino se clarifica.

Si tienes sobrepeso y quieres ponerte papi, es difícil imaginar que es posible mientras comes McDonalds y ves La casa de papel
 

No es que sea imposible, es que no puedes verlo


Y hasta que no puedas verlo, no podrás traerlo a la realidad.


Pero es distinto imaginarte flaco y bueno cuando estás en el gimnasio levantando pesas


Sabes que será difícil, pero al menos puedes confiar en ti porque estás haciendo lo que tienes que hacer.

Poniendo el trabajo. 

Presentándote cada día.

Dejando atrás las excusas. 


Así es como se consiguen las metas


Y también, así es como se aprende: ensuciándote las manos, cometiendo errores, viendo por ti misma/o las complicaciones del camino y superándolas una a una con tu propia inteligencia y creatividad.

No desde tu mueble leyendo una revista.

Ni rezándole al universo para que te traiga un millón de dólares.

Sino haciendo

O, como diría Jack, haciendo lo que haría un buen maestro carpintero, quien en lugar de explicarle a sus alumnos de mil maneras diferentes cómo se construye un mueble, agarraría los materiales, sus herramientas, y construiría uno frente a sus propios ojos.

Se los demostraría haciendo, no diciendo

Luego de hacerlo, el mueble puede ir a la basura.

Ya no tiene importancia.

Lo que nunca desaparecerá será la experiencia de los alumnos, que ya habrán visto las posibilidades. 

Y una vez descubran que es posible...

Jamás podrán olvidarlo.
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«¡Pero yo vivo en Venezuela y Amazon no envía para acá! :(» 

No te preocupes, porque también está disponible en ebook para que lo leas en tu teléfono o Kindle (y sale más barato).

Este libro está hecho para todos aquellos que imaginan un mundo mejor pero no tienen idea de cómo llegaremos allí.

Para que te sientas identificado con sus personajes y, de vez en cuando, te rías de alguno de sus errores porque tú también los has cometido alguna vez.

Además, comprándolo apoyas a que el proyecto Viernes de Insight siga adelante, así que sin más que decir:
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Nos vemos el próximo viernes para más insight y más diversión.

Un saludo a todos.

Alex. 
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