Emotional pills, cápsulas de educación emocional
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 "La protección mal entendida"


Las estadísticas apuntan que el consumo de antidepresivos y la tentativa de suicidio en los adolescentes aumentan año tras año. Los especialistas señalan la poca tolerancia a la frustración, consecuencia directa de la sobreprotección, como una de las causas principales. No resulta agradable 
citaros estas estadísticas, pero no difundirlas, no hace desaparecer esta situación ¿verdad?

En realidad a nosotros, los adultos, también nos cuesta tolerar la frustración, motivo por el cual evitamos las equivocaciones con una tendencia casi obsesiva, nos preocupa tanto el error, lo vivimos tanto como un fracaso del cual huir, que no nos damos cuenta de todo lo que cada equivocación nos regala: APRENDER. Si no aprendemos del error, desde luego de nada nos sirve, y entonces sí que es un fracaso…. ¿ pero de los de verdad!
 
Los humanos estamos donde estamos gracias a nuestros continuos fracasos, entonces ¿por qué evitárselos a nuestras criaturas? ¿Sabéis? la palabra “NO” es una de las palabras que más escuchan nuestros pequeños: no hagas, no toques, no corras,… Y mientras van creciendo y madurando seguimos recurriendo demasiado a menudo al “NO”, por miedo a que se hagan daño, a que se equivoquen o a que sufran. Los adultos tenemos muchos miedos, siendo uno de ellos el miedo al fracaso,  y como los niños aprenden de su entorno y de nuestro ejemplo, terminan imitándonos y teniendo tantos o más miedos que nosotros mismos. ¡Y recordad que si no me equivoco no entreno mi capacidad de tolerar la frustración!

La protección mal entendida conduce a la sobreprotección, y sobreproteger es sinónimo de desproteger. 
 
¿Es posible educar a los pequeños para que estas estadísticas no sigan aumentando año tras año? Sólo tenemos que entrenarlos en su fortaleza interior; eso sí, como cualquier entrenamiento, ¡tiene que hacerse cada día!

 

Emotional Pills propone ¿Cómo educar a nuestros hijos sin sobreprotegerlos? 
 
La idea es poner una pequeña contrariedad diaria a vuestro hijo desde que tiene uno o dos años: “a partir de hoy, te pones solo el abrigo porque ya puedes cariño”…

Atarse los cordones de los zapatos, hacerse el bocadillo de la merienda, poner la mesa, hablar con el profesor cuando tiene un problema o hacer la cena un día a la semana, son algunas de estas contrariedades que harán que se acostumbre a superar cada día una pequeña dificultad para que se espabile y busque recursos en su interior, no fuera.

Ellos son capaces de esto y de mucho más. Haced la prueba y observad lo orgulloso que se siente cada vez que consigue un nuevo reto, como aumenta su autoestima y se hace cada día un poco más fuerte, más autónomos y sobretodo, más seguros.

Todo un reto, ¿verdad?. ¿Te atreves?


 
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